lunes, 16 de noviembre de 2015

Eres tú

Ha llegado el momento de mirar por ti.
Ya miré yo por mi cuando pude y no lo hice bien, supongo que no estoy hecha para quererme.
Todo es más fácil desde que te pienso, desde que te bebo; y por eso no quiero que te vayas.
Necesito que te quedes cerca, tan, tan cerca que seas capaz de rizarme las pestañas con el calor de las tuyas.


Un beso. Un beso. Un beso.
Me repito cada vez que te veo.

Estás en mi lista de sueños cumplidos, pero por mucho que pase el tiempo siento que quiero volver a cumplirte.

Me apetece sonreírte a quemarropa

Siento que debo ser capaz de mantener una sonrisa en tu rostro mientras estés pasando por un mal trago,
porque para eso estoy.
Para hacer una fiesta tus días de luto.
Para cuidarte.
Para mimarte.
Para darte lo que necesites.
Para que puedas ser tu mismo conmigo.
Para todo y para nada.

Abramos los ojos. Es fácil verte reflejado en mis pupilas, porque eres lo único que brilla en mi.
Tu ausencia me quema.
Así que ven pronto. Ven pronto.
Necesito que hagas de mi lo que yo hago de ti.
Pero por favor, nunca te vayas.
Quédate conmigo.
No te digo para siempre, pero si hasta que terminemos de bebernos,
de soñarnos,
de sentirnos,
acariciarnos,
apreciarnos,
y mantenernos arriba;
en todo lo alto.

Ahí me llevas tú. A lo más alto de mi vida. Y por eso te quiero tanto, porque me elevas sin pensarlo y me mantienes arriba como si fuera tu reina, tu diosa, tu musa.
Por eso te pido; déjame ser tu musa un poco mas... Mientras, seguiré uniendo lunares en tu pecho mientras dibujas con la mirada mi torso desnudo.

Por ti, por mi, por nosotros.
Por lo que fuimos y por lo que seremos.

Miremos por la complicidad.